¿Busca el rector Ricardo García Duarte una “cacería de brujas” al interior de la U.D.? Comunicado El Macarenazoo

En una actitud francamente deprimente, como fue el calificativo que expusimos la semana pasada, el rector de la Universidad Distrital Francisco José de Caldas Ricardo García Duarte, sigue en su afán de cosechar peleas virtuales para ilegitimar los argumentos del contrario, o de los críticos de su administración al interior de la universidad. Como hemos dado cuenta de estas peleas virtuales, y de sus responsabilidades, aún no desestimadas por completo, en los actos de corrupción en la universidad desde el 2003 y hasta el año pasado con la captura y judicialización del exdirector del Idexud Wilman Muñoz, ahora la bandada de su ataque pasa a nuestro director, egresado de la universidad y estudiante de postgrado de la misma.

En muy pocas situaciones, un mensaje institucional lleva la incursión de nombres propios. En los momentos más delicados de corrupción, sobretodo en la coyuntura mediática, abusos (incluso sexuales) de profesores a estudiantes, expendio de drogas al interior, edificios que se caen a pedazos, etc., etc., no han salido muchos comunicados con nombres propios y descalificaciones a quienes son los responsables de esas fechorías y delitos. Sin embargo, en las últimas horas, debido a un artículo publicado en esta red, recibimos epítetos en nombre de los fans de Ricardo García y que manejan la red oficial de la institución, publicando un comunicado en Las Dos Orillas, que no está en la página de la universidad, en la que cuestiona un artículo de opinión de nuestro director referente al rector, y su presunta responsabilidad en actos de corrupción en la misma. En un tweet institucional indica: “Le pedimos a Guillermo Castro Rozo, director de @macarenazoo, que investigue, no desinforme y se abstenga de hacer señalamientos (…)”

Independientemente del contenido del artículo de nuestro director y de la respuesta superflua de la institución, o por mejor decir de Ricardo García Duarte directamente, parece que el tire y afloje que busca el rector es el de ilegitimar uno de los pocos espacios de comunicación alternativa real que existe en la institución, frente al monopolio de LAUD, redes institucionales y la ausencia irresoluta de apoyo a la información objetiva y sin pinzas hecha desde los estudiantes. Es una cacería de brujas que rechazamos de facto, ya que el rector como máximo dirigente de la universidad es el encargado de facilitar mejores canales de interlocución, diálogo, crítica y denuncia, comenzando desde el interior de la academia, sin exponer públicamente un medio, y unas personas, entre otras cosas, amenazados por las Águilas Negras.

Es de fascistas señalar a quien denuncia, a la persona, para así deslegitimar el peso de la crítica que ésta conlleva. Y lo reflejan bien en el comunicado publicado en Las Dos Orillas en la cual afirman con cortapisas de amenazas, que el escrito de opinión de nuestro director es “causa suficiente” para denunciarlo, según ellos por actuar “por pura mala fe, blandiendo esta suerte de infamias.” Ojalá así, con nombres propios, hubieran señalado al indiciado por abusos sexuales al interior de la universidad, en comunicado del 1 de abril del 2019; o a los responsables contractuales de construcciones que con una simple lluvia se caen, como ocurre en por lo menos tres sedes de la universidad; o a los socios del Wilman Múñoz, quien seguramente no actúo solo y mucho menos a escondidas de sus jefes, o eso es lo que no parece.

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