En una carta dirigida al Congreso, los habitantes de Cundinamarca critican método de participación de la creación de la Región Metropolitana

La siguiente es la carta enviada a los senadores y representantes a la Cámara del Congreso de la república, a propósito del inicio de las audiencias públicas para la implementación de la Ley Orgánica de la Región Metropolitana.

Respetados/as doctores/as:

En el marco de la discusión de los mecanismos de asociatividad entre los municipios de Cundinamarca y el Distrito Capital, los Representantes a la Cámara de Bogotá y Cundinamarca suscribieron la Proposición “Por medio de la cual se adopta el protocolo de participación ciudadana y de entes territoriales para la elaboración de la Ley Orgánica que regulará la Región Metropolitana Bogotá-Cundinamarca” en la cual se pretende dar trámite a lo dispuesto en el Acto Legislativo 02 del 22 de Julio de 2020 modificatorio del Artículo 325 de la Constitución Política de Colombia. Por medio de la presente, los abajo firmantes, expresamos nuestra profunda inconformidad con este proceso por las siguientes razones:

El Acto Legislativo fue aprobado fementidamente a espaldas del constituyente primario, en donde se privilegió un proceso expedito y solapado a la realidad territorial, desconociendo la necesidad de una construcción colectiva del territorio y de esta nueva institucionalidad que se propone para disminuir el desequilibrio territorial existente.

Ahora, se decidió optar por imponer de manera unilateral una metodología y un cronograma – bajo el título fachada de “protocolo” – que define el procedimiento que utilizarán desde el Congreso para la formulación de toda la Ley Orgánica de la Región Capital (LORM). Esta decisión demuestra un evidente desprecio por el constituyente primario, las autoridades municipales y la ciudadanía, pues se asume que solo por medio de las decisiones de algunos Representantes se deben adelantar los procesos de participación de la LORM.

La Región Metropolitana y su alcance no son un tema menor, por lo que el Congreso no debe repetir el mismo error caprichoso de construir un proyecto sin la apropiada discusión en las escalas locales, tal como sucedió con el Acto Legislativo, donde se desconoció la participación como un derecho constitucional y prevalecieron únicamente los acuerdos políticos del Congreso. Por lo tanto, la metodología y su desarrollo deben pensarse desde una visión integral, donde la participación no sea vista como una simple divulgación del trabajo hecho por los mismos Congresistas, sino donde el territorio y sus habitantes sean el eje central de la discusión. Es necesario dejar claro que los acuerdos políticos que se adelanten dentro del Congreso y entre los Representantes a la Cámara no representan, ni representarán, la realidad territorial ni las posiciones de todos los actores que habitan el territorio.

Sumada a estas preocupaciones se encuentra tratamiento que se le quiere dar a las “propuestas” de los ciudadanos pues, aunque se indican tres medios para la recepción de propuestas, los Representantes se refieren a su sistematización de la siguiente manera:

“6. Sistematización: El proceso de sistematización de todas las propuestas que sean recibidas por el Congreso de la República será llevado a cabo por un equipo técnico conformado por un asesor de cada una de las Unidades de Trabajo Legislativo de los Congresistas abajo firmantes, y contará con la participación de la academia y con los equipos designados por la Alcaldía Mayor de Bogotá y la Gobernación de Cundinamarca. Este equipo establecerá mecanismos para dar respuesta a los ciudadanos que participen sobre el resultado de su propuesta.”

Esto implica que un pequeño grupo, compuesto principalmente por los equipos de los Representantes, serán quienes decidirán qué propuestas adoptar, parcializando y rompiendo cualquier confianza que se puede tener en el proceso. Si el verdadero objetivo de la Región Metropolitana es consolidar una visión legitima y colectiva, esta metodología de análisis y discusión no se puede centralizar a puerta cerrada entre los Representantes.

De igual manera, el protocolo presentado por los Representantes evidencia que el tipo de participación que se busca se limita solo al cumplimiento superficial de la primera regla que debe atender la formulación de la LORM: “Parágrafo transitorio 2: Para su trámite, el Congreso de la República promoverá la participación ciudadana y de los entes territoriales interesados” – Regla que fue adicionada en el último debate en el Senado, por lo que incluso para ese entonces la participación no era una prioridad para los autores del proyecto. Lo anterior se debe a que un verdadero proceso de participación incidente no se debería limitar a la socialización del Acto Legislativo, sino que requiere de un proceso pedagógico a profundidad que comprenda las desigualdades en acceso de información y la enorme diversidad territorial de la región.

Si bien el protocolo incluye dentro de sus objetivos “hacer pedagogía”, “visión compartida” y “escuchar a la ciudadanía”, los términos en lo que se expresa podría considerarse una perspectiva hegemónica y jerárquica de los congresistas sobre las demás autoridades locales y la ciudadanía. Por lo tanto, se generan muchas dudas alrededor de cómo esta comunicación en las audiencias públicas y en los otros mecanismos efectivamente garantizará que el debate se adelante en escenarios neutrales, propositivos y horizontales, y no parcializado y tendencioso por los imaginarios propios de quienes lo adelantan.

Por otro lado, los Representantes deben reconocer las complejidades y diversidades del territorio cundinamarqués y bogotano, y no simplemente segregar las discusiones por limites político-administrativos como pretende el protocolo. Este reconocimiento requiere un verdadero análisis de la situación regional y la incorporación de los grupos étnicos, comunidades campesinas, consejos territoriales de planeación, ONG, organizaciones civiles, entre otros. Condición que aparentemente prefieren excluir los Representantes.

Adicionalmente, la decisión que toman los Representantes con respecto a encajonar todo el proceso participativo en tan solo cuatro meses de discusión (dos meses para un primer  borrador de la LORM) durante una pandemia, refuerza la idea que buscamos expresar en esta carta: solo se busca “cumplir por cumplir”. Este afán de sacar lo más rápido posible la Ley Orgánica limita directamente las posibilidades que tienen los y las ciudadanas de estudiar, analizar y expresar todas las implicaciones que trae consigo la constitución de la Región Metropolitana.

Del mismo modo, otro de los problemas estructurantes del protocolo que se le quiere dar a la formulación de la LORM es la calidad y el acceso a la información de esta temática, principalmente por la falta de información disponible para la ciudadanía sobre la importancia de esta nueva figura asociativa. Otra gran alerta de mayor seriedad es la información “oficial” presentada en el portal www.regionmetropolitana.com, uno de los métodos donde se podrán compartir las propuestas ciudadanas, la cual busca reducir los puntos álgidos del debate de la Ley Orgánica de manera parcializada. Esto se evidencia en la sección de “mitos y verdades”, donde se busca de manera burlesca aligerar las preocupaciones legitimas que se tienen sobre la Región Metropolitana y sobre las cuales aun no se tiene una certeza, con el fin de evadir la discusión democrática de las visiones de asociatividad.

Para ejemplificar, la idea de instrumentalizar la Región Metropolitana para expandir la mancha urbana sobre la Sabana no debe simplemente denominarse como “mito” y esperar que esta discusión no se dé en el marco de la LORM. Asimismo, no se puede ignorar la preocupación que tienen los municipios acerca de la supresión de la consulta popular como método de integración regional, pues en el Acto Legislativo la incorporación de Bogotá solo se definirá vía Acuerdo Distrital, por lo que la preocupación mantiene vigencia y debe ser discutida.

SE PROPONE:
Teniendo en cuenta todos los problemas expresados anteriormente, los abajo firmantes proponemos que se construya una verdadera metodología de participación en el marco de la Ley Orgánica de la Región Metropolitana integral y sin afanes, que contemple los siguientes puntos:

1. El reconocimiento de la diversidad del territorio y de la población de la sabana, con el fin de incorporar diferentes puntos de vistas de cómo debe consolidarse la gobernanza de la Región Metropolitana.

2. Se debe garantizar que la información provista y los espacios de debate sean neutrales y no sean exclusivamente definidos por los acuerdos políticos internos del Congreso.

3. Debe realizarse un proceso comunicativo y pedagógico amplio y suficiente en el que se expliquen los alcances del nuevo Artículo 325 de la Constitución que crea la Región Metropolitana, así como lo que se definirá y lo que no en la LORM.

4. La complejidad del proceso requiere que se adelante de forma precavida y serena en no menos de doce (12) meses, con el objetivo de dar una discusión y debate de fondo en todas las escalas.

5. La metodología también debe construirse de manera colectiva y concertada con los diferentes actores, no puede ser impuesta de manera unilateral.

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